El crimen chavista contra la prensa independiente

EDITORIAL

En una jugada enrevesada y torcida, como son las decisiones que suele adoptar Hugo Chávez, la prensa independiente venezolana vive hoy una de las peores crisis de su historia. El cierre de seis canales de la televisión por cable, incluida la doblemente censurada empresa Radio Caracas Televisión Internacional (RCTV), es una barbaridad más, que pone en evidencia no solo las tropelías de las que es capaz el chavismo, sino también la entraña autoritaria de un régimen que en los hechos persiste en comportarse como la peor de las dictaduras.

Mientras la tendencia mundial es hacia la desregulación o la autorregulación mediática, el gobierno de Chávez da el zarpazo e incurre en otra leguleyada para sacar del aire a medios de comunicación de oposición simplemente porque se atreven a criticar y fiscalizar la gestión del presidente y sus adláteres.

En esta ocasión estamos ante un plan fríamente calculado que empezó a tomar cuerpo la semana pasada, cuando la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) colocó en una lista a 24 canales que, si bien se transmiten a través de la televisión pagada, ahora son considerados servicios de producción nacional, con todas las obligaciones y “presiones” que eso implica en Venezuela, establecidas en la cuestionada Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (Resorte) y otras normas técnicas.

El siguiente paso fue la exhortación que Conatel, al mejor e intimidatorio estilo que caracteriza al gobierno, extendió a las operadoras del cable para que retiren de la parrilla televisiva a seis empresas que, según se aduce, no estaban cumpliendo las “obligaciones” de la señal abierta, como son transmitir las cadenas y mensajes institucionales, respetar las directrices sobre horarios de programación infantil y, en general, sujetarse a las polémicas normas que deben cumplir esos canales.

En medio de la sorpresa mundial, fueron retiradas del aire televisoras afiliadas a cadenas internacionales como American Network, América TV, Momentum, Ritmo Son, TV Chile y también la venezolana RCTV, que ahora tienen dos opciones: o reconocen que son canales “nacionales” o demuestran, aunque parezca irónico, que son “internacionales” no obligadas a transmitir, por ejemplo, el “Aló, presidente” de Chávez.

El gobierno aduce que estos medios censurados tienen 70% de su programación nacional, y por lo tanto son de señal abierta; para RCTV, en cambio, se trata de una calificación incorrecta y abusiva, sujeta incluso a una apelación judicial pendiente; una represalia vil porque ese canal se ha negado a transmitir los últimos mensajes en cadena del régimen.

En un sentido o en otro, nada justificaba este golpe artero a la democracia y a la libertad de expresión; un retroceso inaceptable que nuestro continente no debe tolerar.

Por eso, si Chávez cree que saldrá ileso de este nuevo atentado contra el periodismo independiente —en un año electoral, con crisis económica y cuando acaba de renunciar su vicepresidente—, se equivoca de plano, como se lo han recordado ayer la población y los obispos venezolanos, los gobiernos de Francia y Chile, la CIDH, OEA, SIP e IPYS. Y es que el chavismo, egocéntrico e intolerable, ha recurrido al fácil expediente de aplicar una sanción sin garantizar el debido proceso, la defensa de los medios involucrados, y sin esperar el pronunciamiento de las leyes.

Si cinco canales sancionados pertenecen a cadenas internacionales, todo indica que esta censura tiene nombre propio: perjudicar otra vez a RCTV, la señal abierta que tuvo que salir del aire en mayo del 2007 porque ese gobierno, que actúa como una autocracia, lo acusó de “golpista” y le negó la renovación de la licencia de transmisión. Lejos de amilanarse, RCTV votó por el cable, tuvo que reducir su plantilla y adoptar un nuevo estatus que no lo obliga a transmitir los mensajes de Chávez; un acto de plena independencia que el mandatario, obviamente, no perdona.

El Perú, que ha vivido los perjuicios de la incautación de los medios y su grosera manipulación por parte de dictaduras y falsas democracias, debe rechazar estos abusos.

El Comercio, en particular, los condena y expresa desde aquí su solidaridad a RCTV y al resto de televisoras hoy víctimas de la arbitrariedad. Los demócratas del continente deben poner este grave tema en agenda para que a nadie se le ocurra meterse en este tipo de aventuras antidemocráticas que atentan no solo contra el derecho a informar, sino también contra el derecho de los ciudadanos a acceder a información libremente.

El Comercio- Lima / Peru/ Martes 26 de enero de 2010

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: